He querido llamarla para invitarla al cine,
pero no he podido.
El vacío de mi cartera me lo impide.
Por los agujeros de mis bolsillos
se van las manecillas del tiempo
y ella me olvidará, estoy seguro.
Nos conocimos como se conocen todos:
la música relampagueante
nos ablandó los muslos
y quisimos, entre tanta oscuridad,
prenderle fuego a las pupilas
y bailamos.
Después de un tiempo me preguntó mi nombre
y yo se lo di.
Le entregué mi nombre más allá de mis besos.
Quise, mientras lo pronunciaba,
que fuera el nombre de su suerte,
un cuchicheo blando en sus oídos,
que se quedara en ellos,
para que luego me buscara.
Pero hace una semana no la veo
y hace tres días no me atrevo a enviarle un texto.
Cómo decirle vamos al cine pero tú pagas?
O llevarla en caminata bajo este cielo mojado de Chicago.
Me he dicho por las noches,
cuatro noches para ser exactos,
que si algo pasó entre nosotros qué bello fue.
Que la deje con sus risos de canela
y me vaya por otra parte a poner mi tristeza;
la impotencia de querer llevarla al cine,
para desepcionarme,
darme cuenta que no tenemos nada en común,
pero no puedo.
El vacío que abunda en mi cartera
empieza a morderme el alma.
Showing posts with label Poetry. Show all posts
Showing posts with label Poetry. Show all posts
Monday, November 28, 2011
Tuesday, November 1, 2011
He hecho mi carne impenetrable
He hecho mi carne impenetrable
mis músculos inflexibles
de carbón el alma que antaño fue soplo
I have made my flesh impenetrable
inflexible my muscles
coal the soul that once was a blow
mis músculos inflexibles
de carbón el alma que antaño fue soplo
I have made my flesh impenetrable
inflexible my muscles
coal the soul that once was a blow
Monday, May 30, 2011
La Noche
La primera noche de verano
del año en que el mundo aborreció su fin
y se aferró a tus piernas para desatar
millones de argumentos catastróficos sobre mis ojos,
sobre los tuyos.
La noche en que fumamos las palabras del otro
entre una muchedumbre de veraniegos y anduvimos los pasos
que tranvías feroces y atropelladas manifestaciones
y estudiantes y banqueros y oficinistas y prostitutas
anduvieron mucho antes que el verano despertara en tus piernas
y tú quisieras caminar conmigo.
La noche en que fui al grano y entramos en la primera cantina
y las cervezas nos faltaban,
y la noche siguió su curso, y nosotros el nuestro.
La noche en que cruzamos de norte a sur fuera del tiempo
esquivando hombros y ciclistas,
y hablamos de todo ante la muchedumbre.
La noche que no bastó para tus piernas
que quisieron habitar eternamente la sombra
y que el engranaje del tiempo se detuviera en las manos del capitalismo
y viéramos de una vez caer edificios y lenguas y carnes.
La noche en que vimos al fin la otra luz, secreta, de la embriaguez nocturna,
en que tu cuerpo se extendió por las calles todas
y no tuve que salir a buscarte,
pero tampoco te abarqué.
La noche en que el final de los tiempos dejó su letargo
y con un tiro en la cabeza se acabó el antes y el después.
La noche en que fuimos inmortalmente libres de tarjetas de crédito
y sólo nos bastaba la carne como firma de todo contrato,
de la compra y venta de tu piel y la mía.
La noche en que la noche se fue al carajo
y nos volcamos en labios y miradas y roces atrevidos
y no respetaron reglas de tránsito las manos,
ni hubo guardián alguno que te previniera de mí.
La noche en que hicimos la guerra a la guerra
y nos volvimos los héroes de nadie,
y guardaste de cada batalla la marca entre las ingles,
y las tiendas se cerraron y se calló el mundo
pero ni aún el vacío nos bastaba.
La noche en que pusimos la historia en un papel
y delirantes le prendimos fuego,
y se iluminaron tus ojos,
y fumamos los siglos precedentes,
y empezamos otra historia.
La noche en que mis dedos tocaron el Aleph
y sentí a los niños de mi infancia
correr sobre mis yemas, sentándose ya viejos
a decir sus historias,
y a los padres de sus padres
y tú me revelabas todo en tu secreto espacio.
La noche en que encontramos la llave de la noche
le abrimos las piernas, y nos volcamos en ella.
del año en que el mundo aborreció su fin
y se aferró a tus piernas para desatar
millones de argumentos catastróficos sobre mis ojos,
sobre los tuyos.
La noche en que fumamos las palabras del otro
entre una muchedumbre de veraniegos y anduvimos los pasos
que tranvías feroces y atropelladas manifestaciones
y estudiantes y banqueros y oficinistas y prostitutas
anduvieron mucho antes que el verano despertara en tus piernas
y tú quisieras caminar conmigo.
La noche en que fui al grano y entramos en la primera cantina
y las cervezas nos faltaban,
y la noche siguió su curso, y nosotros el nuestro.
La noche en que cruzamos de norte a sur fuera del tiempo
esquivando hombros y ciclistas,
y hablamos de todo ante la muchedumbre.
La noche que no bastó para tus piernas
que quisieron habitar eternamente la sombra
y que el engranaje del tiempo se detuviera en las manos del capitalismo
y viéramos de una vez caer edificios y lenguas y carnes.
La noche en que vimos al fin la otra luz, secreta, de la embriaguez nocturna,
en que tu cuerpo se extendió por las calles todas
y no tuve que salir a buscarte,
pero tampoco te abarqué.
La noche en que el final de los tiempos dejó su letargo
y con un tiro en la cabeza se acabó el antes y el después.
La noche en que fuimos inmortalmente libres de tarjetas de crédito
y sólo nos bastaba la carne como firma de todo contrato,
de la compra y venta de tu piel y la mía.
La noche en que la noche se fue al carajo
y nos volcamos en labios y miradas y roces atrevidos
y no respetaron reglas de tránsito las manos,
ni hubo guardián alguno que te previniera de mí.
La noche en que hicimos la guerra a la guerra
y nos volvimos los héroes de nadie,
y guardaste de cada batalla la marca entre las ingles,
y las tiendas se cerraron y se calló el mundo
pero ni aún el vacío nos bastaba.
La noche en que pusimos la historia en un papel
y delirantes le prendimos fuego,
y se iluminaron tus ojos,
y fumamos los siglos precedentes,
y empezamos otra historia.
La noche en que mis dedos tocaron el Aleph
y sentí a los niños de mi infancia
correr sobre mis yemas, sentándose ya viejos
a decir sus historias,
y a los padres de sus padres
y tú me revelabas todo en tu secreto espacio.
La noche en que encontramos la llave de la noche
le abrimos las piernas, y nos volcamos en ella.
Tuesday, January 25, 2011
Tradución del soneto número 3 de Shakespeare.
3
Di a tu rostro qué ves en el espejo
Es tiempo que ese rostro forme otro
pues si hoy su frescura no renuevas
mundo y madre quedarán sin bendecir
Dónde aquella de purísimo vientre
que desdeñe tu arado y tu cultivo
O quién apasionado será tumba
de su propio amor parando el porvenir
Eres reflejo de tu madre que en ti
recuerda el abril de su primavera
Tú verás en ventanas de tu era
pese a la vejez tu tiempo dorado
Pero si no habrás de ser recordado
muere virgen y tu rostro contigo
3
Look in thy glass and tell the face thou viewest,
Now is the time that face should form another,
Whose fresh repair if now thou not renewest,
Thou dost beguile the world, unbless some mother.
For where is she so fair whose unreared womb
Disdains the tillage of thy husbandry?
Or who is he so fond will be the tomb
Of his self-love to stop prosperity?
Thou art thy mother´s glass, and she in thee
Calls back the lovely April of her prime;
So thou through windows of thine age shalt see,
Despite of wrinkles, this thy golden time.
But if thou live rememb´red not to be,
Die single and thine image dies with thee.
Di a tu rostro qué ves en el espejo
Es tiempo que ese rostro forme otro
pues si hoy su frescura no renuevas
mundo y madre quedarán sin bendecir
Dónde aquella de purísimo vientre
que desdeñe tu arado y tu cultivo
O quién apasionado será tumba
de su propio amor parando el porvenir
Eres reflejo de tu madre que en ti
recuerda el abril de su primavera
Tú verás en ventanas de tu era
pese a la vejez tu tiempo dorado
Pero si no habrás de ser recordado
muere virgen y tu rostro contigo
3
Look in thy glass and tell the face thou viewest,
Now is the time that face should form another,
Whose fresh repair if now thou not renewest,
Thou dost beguile the world, unbless some mother.
For where is she so fair whose unreared womb
Disdains the tillage of thy husbandry?
Or who is he so fond will be the tomb
Of his self-love to stop prosperity?
Thou art thy mother´s glass, and she in thee
Calls back the lovely April of her prime;
So thou through windows of thine age shalt see,
Despite of wrinkles, this thy golden time.
But if thou live rememb´red not to be,
Die single and thine image dies with thee.
Monday, November 8, 2010
Lo que mejor hubo entre nosotros
Lo que mejor hubo entre nosotros lo único
que entre mis manos sobre tus piernas hubo
no fue la caricia
ni el delicado murmullo del agua felina
corriendo río por la noche no
mentiría si digo que te hice el amor
que no fue suficiente la cama ni la alfombra
que bastante abolladas dejo mis rodillas
no señorita
hubo musgo sí en los recodos del sillón
en cada esquina de tu casa
pero tampoco es eso digno de memoria
lo mejor que hubo entre nosotros lo único
fue tu última mirada
el último también
adiós
que entre mis manos sobre tus piernas hubo
no fue la caricia
ni el delicado murmullo del agua felina
corriendo río por la noche no
mentiría si digo que te hice el amor
que no fue suficiente la cama ni la alfombra
que bastante abolladas dejo mis rodillas
no señorita
hubo musgo sí en los recodos del sillón
en cada esquina de tu casa
pero tampoco es eso digno de memoria
lo mejor que hubo entre nosotros lo único
fue tu última mirada
el último también
adiós
Monday, October 25, 2010
Anda cobarde besa
Mil, mil veces he sido derrotado por tus labios.
Al rato digo: ya es tarde Jorge,
ya no busques esos labios,
esos labios son de otro,
vete, descansa.
Ávida una gota de amor
sube de la entraña, de algún secreto espacio:
entorno al ombligo, al lado de las costillas
rondando ruge por tus besos sin hallar cabida,
hasta que emerge fuego para envenenar la boca.
Agria la lengua se retuerce,
víbora en un mar de azufre.
Me digo entonces aguanta Jorge, aguanta.
Pero estas tan cerca. Asoma un gesto tuyo,
una mueca, dos líneas en tu rostro se extienden
asoman blanquísimos tus dientes
como una burla, como decir anda cobarde besa.
Triste, insana, calurosa, desesperada, angustiosa,
contra mi voluntad, esta agonía halla
su muerte en el contacto.
Al rato digo: ya es tarde Jorge,
ya no busques esos labios,
esos labios son de otro,
vete, descansa.
Ávida una gota de amor
sube de la entraña, de algún secreto espacio:
entorno al ombligo, al lado de las costillas
rondando ruge por tus besos sin hallar cabida,
hasta que emerge fuego para envenenar la boca.
Agria la lengua se retuerce,
víbora en un mar de azufre.
Me digo entonces aguanta Jorge, aguanta.
Pero estas tan cerca. Asoma un gesto tuyo,
una mueca, dos líneas en tu rostro se extienden
asoman blanquísimos tus dientes
como una burla, como decir anda cobarde besa.
Triste, insana, calurosa, desesperada, angustiosa,
contra mi voluntad, esta agonía halla
su muerte en el contacto.
Monday, October 11, 2010
Espero para llevarte a casa;
me muerdo los labios,
salgo a fumar por eso de los nervios.
Camino la calle trasera del teatro
pensando a medias en ti,
es decir, pensando pero tratando de no.
Busco algo sobre las bardas viejas, la polvareda.
Un hombre tiritando entre andrajos
me mira fumar,
le ofrezco un cigarro
–lo cual es poco usual.
Niega sin agradecer.
Levanto los hombros, saco unos trident
de a dólar que compré con los cigarros,
calculo cuántos motita hubiese comprado
por el mismo precio,
regreso donde tú no estás.
Impaciencia.
Adentro la alegría del éxito,
las pegajosas sonrisas a que me he vuelto inmune,
los abrazos y las críticas como patadas en el testículo izquierdo
–en mi caso el más vulnerable.
Te veo hablar con un fantoche,
un caribeño alardeando de poeta.
Imagino que te dice alguno de sus bodrios,
que ojalá podamos salir un día,
me fascinó tu actuación,
eres estupenda, y dime dónde estudiaste.
Pido más vino pero no me acerco,
le digo mejor al viento que me lleve lejos,
que aquí no hay nada para mí.
Termino tomando solo en el baño
hasta que tu voz o su respectivo eco
dice que ya es tarde.
Obedezco.
Yo no sabía que los actores cargaban
con la escenografía para guardarla en casa del director,
no lo supe hasta ahora.
Los celos son rabia, cobardía,
miedo sazonado al gusto
–sabes que los prefiero well done,
el gesto amable como el picante,
un poco de amor acorralado,
ala de pollo que no conoció las nubes
hirviendo bajo el fuego de tus jeans pegados.
Me miras emprender la fuga
(cuántas ciudades caerán hasta que estemos solos),
tus ojos de no me dejes.
Me detengo.
Inseguro extiendo mi mano para tomar la tuya.
Cruzas la calle.
Te sigo sin querer pensar en la mano que quedó esperando.
De la noche conozco mis pensamientos:
sobre estrellas morbosas,
sobre la luna desnuda
y lo mucho que debe parecerse a ti
cuando así la miro.
Sé de borracheras, de orgasmos furtivos,
súplicas a media calle,
de robos, accidentes,
de la niña fumando mota en el parque
frente a la lívida mirada de los gangsties
Las manos sobre el brazo hasta el cuello,
acarician el pelo espigado de gel,
mientras ella perdida se deja ir al otro estado.
La caricia avanza sobre las piernas,
la ingle. Ella se mueve placenteramente.
El botón,
de ahí el infinito.
Pero no sé de tus noches,
jamás pensé que sabría,
o si pensé no lo imaginé tan cerca.
Empiezo a conocer tus labios
moldeando aire para formar palabras.
Tus labios sobre los míos,
a tientas como cualquier primera vez,
como cualquier segunda
–la tercera está en suspenso.
En el camino queda la charla.
Mejor no preguntar lo que se dijo
del semáforo, pasando por el 290,
hasta la puerta de tu casa.
Recoges la mano abandonada millas atrás,
el universal lenguaje de los cuerpos
se abre paso entre las sombras.
Hay contactos largos, precisos, vibrantes,
otros también bastante torpes
de los que no me culpo.
Tú mides el tiempo.
Para mí lo único real
es la palanca estorbando entre nosotros
como barrotes guardándote de este animal en cautiverio.
Tú mides el tiempo,
pero la noche es noche una o dos horas antes,
una o dos horas después.
Por eso el miedo es alcanzar el día:
ahí el tiempo vuelve a su redil.
Baja.
Qué.
Baja.
Para qué.
Ven.
En el parque un claro, desde él
la enorme pantalla, el cielo.
Dónde están las constelaciones.
Tras la cortina de humo y luces de la ciudad.
Mejor será volver, la policía aquí es muy constante.
Volvemos.
Retomamos el oficio,
al poco tiempo tengo hambre,
manejo hasta un Golden Nugget.
Afuera las noctámbulas miradas
sobre los labios en fuego.
La mesera, las enchiladas, tu sopa del día.
En la calle de tu casa siempre hay lugar para nosotros.
Son ya seis horas –dices.
Yo te pido un vaso de leche
–única excusa verosímil
para aligerar lo inminente.
No sé,
no vamos a aguantar.
En eso yo no había pensado:
en aguantar.
Insisto
Sobre la acera intuyo
tu mano apenas más pequeña que la mía.
Luego las llaves, la puerta, otra puerta, el vergel,
tú la viña, en tus labios el fruto maduro,
el fermento, la embriaguez.
La cama nos contiene,
a sus anchas el encarnizado amor.
He dicho que no pensé enterarme de tus noches,
por eso la palabra protección
me suena extraña.
Sales en mi ayuda.
La sangre me corre de la ingle a las mejillas,
pronto regresa torbellino,
entonces el amor mojado,
la saciedad.
salgo a fumar por eso de los nervios.
Camino la calle trasera del teatro
pensando a medias en ti,
es decir, pensando pero tratando de no.
Busco algo sobre las bardas viejas, la polvareda.
Un hombre tiritando entre andrajos
me mira fumar,
le ofrezco un cigarro
–lo cual es poco usual.
Niega sin agradecer.
Levanto los hombros, saco unos trident
de a dólar que compré con los cigarros,
calculo cuántos motita hubiese comprado
por el mismo precio,
regreso donde tú no estás.
Impaciencia.
Adentro la alegría del éxito,
las pegajosas sonrisas a que me he vuelto inmune,
los abrazos y las críticas como patadas en el testículo izquierdo
–en mi caso el más vulnerable.
Te veo hablar con un fantoche,
un caribeño alardeando de poeta.
Imagino que te dice alguno de sus bodrios,
que ojalá podamos salir un día,
me fascinó tu actuación,
eres estupenda, y dime dónde estudiaste.
Pido más vino pero no me acerco,
le digo mejor al viento que me lleve lejos,
que aquí no hay nada para mí.
Termino tomando solo en el baño
hasta que tu voz o su respectivo eco
dice que ya es tarde.
Obedezco.
Yo no sabía que los actores cargaban
con la escenografía para guardarla en casa del director,
no lo supe hasta ahora.
Los celos son rabia, cobardía,
miedo sazonado al gusto
–sabes que los prefiero well done,
el gesto amable como el picante,
un poco de amor acorralado,
ala de pollo que no conoció las nubes
hirviendo bajo el fuego de tus jeans pegados.
Me miras emprender la fuga
(cuántas ciudades caerán hasta que estemos solos),
tus ojos de no me dejes.
Me detengo.
Inseguro extiendo mi mano para tomar la tuya.
Cruzas la calle.
Te sigo sin querer pensar en la mano que quedó esperando.
De la noche conozco mis pensamientos:
sobre estrellas morbosas,
sobre la luna desnuda
y lo mucho que debe parecerse a ti
cuando así la miro.
Sé de borracheras, de orgasmos furtivos,
súplicas a media calle,
de robos, accidentes,
de la niña fumando mota en el parque
frente a la lívida mirada de los gangsties
Las manos sobre el brazo hasta el cuello,
acarician el pelo espigado de gel,
mientras ella perdida se deja ir al otro estado.
La caricia avanza sobre las piernas,
la ingle. Ella se mueve placenteramente.
El botón,
de ahí el infinito.
Pero no sé de tus noches,
jamás pensé que sabría,
o si pensé no lo imaginé tan cerca.
Empiezo a conocer tus labios
moldeando aire para formar palabras.
Tus labios sobre los míos,
a tientas como cualquier primera vez,
como cualquier segunda
–la tercera está en suspenso.
En el camino queda la charla.
Mejor no preguntar lo que se dijo
del semáforo, pasando por el 290,
hasta la puerta de tu casa.
Recoges la mano abandonada millas atrás,
el universal lenguaje de los cuerpos
se abre paso entre las sombras.
Hay contactos largos, precisos, vibrantes,
otros también bastante torpes
de los que no me culpo.
Tú mides el tiempo.
Para mí lo único real
es la palanca estorbando entre nosotros
como barrotes guardándote de este animal en cautiverio.
Tú mides el tiempo,
pero la noche es noche una o dos horas antes,
una o dos horas después.
Por eso el miedo es alcanzar el día:
ahí el tiempo vuelve a su redil.
Baja.
Qué.
Baja.
Para qué.
Ven.
En el parque un claro, desde él
la enorme pantalla, el cielo.
Dónde están las constelaciones.
Tras la cortina de humo y luces de la ciudad.
Mejor será volver, la policía aquí es muy constante.
Volvemos.
Retomamos el oficio,
al poco tiempo tengo hambre,
manejo hasta un Golden Nugget.
Afuera las noctámbulas miradas
sobre los labios en fuego.
La mesera, las enchiladas, tu sopa del día.
En la calle de tu casa siempre hay lugar para nosotros.
Son ya seis horas –dices.
Yo te pido un vaso de leche
–única excusa verosímil
para aligerar lo inminente.
No sé,
no vamos a aguantar.
En eso yo no había pensado:
en aguantar.
Insisto
Sobre la acera intuyo
tu mano apenas más pequeña que la mía.
Luego las llaves, la puerta, otra puerta, el vergel,
tú la viña, en tus labios el fruto maduro,
el fermento, la embriaguez.
La cama nos contiene,
a sus anchas el encarnizado amor.
He dicho que no pensé enterarme de tus noches,
por eso la palabra protección
me suena extraña.
Sales en mi ayuda.
La sangre me corre de la ingle a las mejillas,
pronto regresa torbellino,
entonces el amor mojado,
la saciedad.
Tuesday, September 7, 2010
el diablo
dícese del que allá profundo deja que su dolor se encienda
no lo detiene/ arde odio
arde porque no se soporta
para mantenerse ocupado/ por cualquier cosa/ arde
fuego que mantiene la llama del mundo en vida
para que los hombres salgan torpes a recorrer las calles
para que regresen también y le digan a su mujer que están cansados
que hoy no hay tiempo para el amor
arde para los inocentes
y los que se encierran por miedo al mundo
a estos la flama les zumba en el oído
les brillan los ojos entonces/ asoman a la ventana
y en su mirada ya vive él/ y en su corazón/ y en su espalda
arde para el que ofrece a su dios en las esquinas/ y para el que los compra
para el niño y la pelota
arde bajo los pies del peregrino / y sobre las manos del poeta
arde para el cansado y el triste
para la mujer y el siniestro
arde braza en estas letras/ y ahora también
enciende hoguera en tus pensamientos
no lo detiene/ arde odio
arde porque no se soporta
para mantenerse ocupado/ por cualquier cosa/ arde
fuego que mantiene la llama del mundo en vida
para que los hombres salgan torpes a recorrer las calles
para que regresen también y le digan a su mujer que están cansados
que hoy no hay tiempo para el amor
arde para los inocentes
y los que se encierran por miedo al mundo
a estos la flama les zumba en el oído
les brillan los ojos entonces/ asoman a la ventana
y en su mirada ya vive él/ y en su corazón/ y en su espalda
arde para el que ofrece a su dios en las esquinas/ y para el que los compra
para el niño y la pelota
arde bajo los pies del peregrino / y sobre las manos del poeta
arde para el cansado y el triste
para la mujer y el siniestro
arde braza en estas letras/ y ahora también
enciende hoguera en tus pensamientos
dices que aún falta conocernos
dices que aún falta conocernos
que debería ir más despacio
a mí me encanta la fachada de tu casa
y tus ojos cuando niegan lo que tus labios dicen
me acerco inseguro hasta tu cuello que huele a terso
se abren los poros/ tú me buscas
en tu cara un fuerza que te obliga a acercarte
te gusta estar junto a mi/ pero también te gusta el otro
aquel a distancia/ la manera en que fuerte empuja sus pies contra el piso
para quedarse parado dos segundos/ luego brincar un metro y levantar las manos
potentes sus brazos elevan tu deseo
otra vez me miras/ lo que has visto en mi mundo de palabras se enciende en tu sonrisa
(bajas la cabeza prohibiéndote pensar)
que debería ir más despacio
a mí me encanta la fachada de tu casa
y tus ojos cuando niegan lo que tus labios dicen
me acerco inseguro hasta tu cuello que huele a terso
se abren los poros/ tú me buscas
en tu cara un fuerza que te obliga a acercarte
te gusta estar junto a mi/ pero también te gusta el otro
aquel a distancia/ la manera en que fuerte empuja sus pies contra el piso
para quedarse parado dos segundos/ luego brincar un metro y levantar las manos
potentes sus brazos elevan tu deseo
otra vez me miras/ lo que has visto en mi mundo de palabras se enciende en tu sonrisa
(bajas la cabeza prohibiéndote pensar)
Thursday, August 26, 2010
No soy yo lo que deseas
No soy yo lo que deseas, no manos ni palabras.
No hay nada en mi que aún arrebatado llene el hueco que en tu pecho se abre como insaciable infierno.]
No es el agua ni es el pan lo que te falta, no es el pensamiento no es la vida.
No es y jamás será no, algo que rebase la infranqueable frontera de tu piel.
Eres tú de quien suplicas, la poderosa mano que lo apacigua todo.
La mirada limpia que ilumina.
La voz que abre camino entre las sombras. La risa poderosa, la fuerza.
El canto que todo lo resiste.
No hay nada en mi que aún arrebatado llene el hueco que en tu pecho se abre como insaciable infierno.]
No es el agua ni es el pan lo que te falta, no es el pensamiento no es la vida.
No es y jamás será no, algo que rebase la infranqueable frontera de tu piel.
Eres tú de quien suplicas, la poderosa mano que lo apacigua todo.
La mirada limpia que ilumina.
La voz que abre camino entre las sombras. La risa poderosa, la fuerza.
El canto que todo lo resiste.
Monday, July 19, 2010
4
En una partida de cartas
un mano a mano entre ases
en el silencio de sus pensamientos se encienden
como dos sirios o una antorcha
la más profunda de las estrategias
se extienden sus manos para arrebatarlo todo
sus sonrisas se encienden
los ojos tiemblan inauditos
hasta que lo pierden todo
un mano a mano entre ases
en el silencio de sus pensamientos se encienden
como dos sirios o una antorcha
la más profunda de las estrategias
se extienden sus manos para arrebatarlo todo
sus sonrisas se encienden
los ojos tiemblan inauditos
hasta que lo pierden todo
Sunday, July 18, 2010
3
Ahora que no puedo escribir, debería ponerme a leer. Dónde se escriben las páginas de esta historia. Bajo qué manos destructoras se encienden estos mundos. Hoy la desdicha ha llegado a tocarte la puerta y se ha metido en tu casa.
Friday, July 16, 2010
2
No quiero fingir
No quiero fingir
No quiero fingir
No quiero fingir
No quiero fingir
No quiero fingir
Estoy fingiendo
No quiero fingir
No quiero fingir
No quiero fingir
No quiero fingir
No quiero fingir
Estoy fingiendo
Sunday, July 11, 2010
1
One hundred billion of galaxies
The stars of the universe
could be compared with the grains of the beaches of the whole world
The universe expands infinitely and increasing its speed
Es imposible que no Exista Algo que lo contenga todo
The stars of the universe
could be compared with the grains of the beaches of the whole world
The universe expands infinitely and increasing its speed
Es imposible que no Exista Algo que lo contenga todo
Thursday, July 1, 2010
Poemas Haikú sueltos
1
Ahora que es
invierno, blanca eres
mujer desnuda
2
No sabré que me
amas, brisa que pasó
sobre mi rostro
3
Eres desnuda,
un árbol que se muestra
en el invierno
4
Sobre los techos
amanece rocío
tu risa suave
5
Caminas blanda,
viento que se desliza
en primavera
Ahora que es
invierno, blanca eres
mujer desnuda
2
No sabré que me
amas, brisa que pasó
sobre mi rostro
3
Eres desnuda,
un árbol que se muestra
en el invierno
4
Sobre los techos
amanece rocío
tu risa suave
5
Caminas blanda,
viento que se desliza
en primavera
Monday, June 28, 2010
on the first day you were beautiful and good
on the first day you were beautiful and good
Gisela Kraft
El primer día fuiste la idea de un espacio abierto
perfectamente colocado en el centro del mundo
agua y mineral fuiste
habitante de un vientre
El gesto de alegría y extrañeza de una carne nueva
brotando del ombligo de tu madre
Una orquídea a mitad de la ciudad
Los ojos de todos te miraron germinando
pujante y fuerte
Un navío cortando el mar a media noche
Fuiste tocado incertidumbre
esperanza premonición
una profecía a punto de ser cumplida
Fuiste las horas agónicas del tiempo de tu nacimiento
El primer día brillaste luna en esta noche de mis ojos
cabalgaste nubes y montañas
con el viento por padre y por maestro ave
Rugieron las alas tersas
de tu recuerdo a mitad de la jornada
palabras-presencia cayendo de la boca del poeta
II
El segundo día abriste las piernas del mundo
gritando vida con el puñal de tu garganta
arrebataste un lugar en el magisterio de los hombres
imponente ser magnifico música del tiempo
El segundo día te vi brotando de un volcán hijo del fuego
fuiste proclamado heredero del sol y la tierra el segundo día
te adueñaste del aire las piedras y los pechos de tu madre
Nombrado y conocido de todos eras ya eras
la ruina del sin-consuelo
un horizonte de largos larguísimos cabellos
abiertos al mar encendiste lumbre alba el
segundo día puerta del ser
segundo día comienzo de un camino
segundo día luz
segundo día fuerza de mis palabras
oración y sangre a un dios enamorado
que te dijo soplo y se quedo bajo tu brazo
Gisela Kraft
El primer día fuiste la idea de un espacio abierto
perfectamente colocado en el centro del mundo
agua y mineral fuiste
habitante de un vientre
El gesto de alegría y extrañeza de una carne nueva
brotando del ombligo de tu madre
Una orquídea a mitad de la ciudad
Los ojos de todos te miraron germinando
pujante y fuerte
Un navío cortando el mar a media noche
Fuiste tocado incertidumbre
esperanza premonición
una profecía a punto de ser cumplida
Fuiste las horas agónicas del tiempo de tu nacimiento
El primer día brillaste luna en esta noche de mis ojos
cabalgaste nubes y montañas
con el viento por padre y por maestro ave
Rugieron las alas tersas
de tu recuerdo a mitad de la jornada
palabras-presencia cayendo de la boca del poeta
II
El segundo día abriste las piernas del mundo
gritando vida con el puñal de tu garganta
arrebataste un lugar en el magisterio de los hombres
imponente ser magnifico música del tiempo
El segundo día te vi brotando de un volcán hijo del fuego
fuiste proclamado heredero del sol y la tierra el segundo día
te adueñaste del aire las piedras y los pechos de tu madre
Nombrado y conocido de todos eras ya eras
la ruina del sin-consuelo
un horizonte de largos larguísimos cabellos
abiertos al mar encendiste lumbre alba el
segundo día puerta del ser
segundo día comienzo de un camino
segundo día luz
segundo día fuerza de mis palabras
oración y sangre a un dios enamorado
que te dijo soplo y se quedo bajo tu brazo
Monday, June 21, 2010
Así como el día pasado ya no vuelve
Así como el día pasado ya no vuelve
No volverás al mundo hasta que seas verdadero
Hasta que tus labios pronuncien fuego al corazón
No arremeterás más a los hombres con tu mirada perdida
Ni habrás de ser quien viendo pasar al otro
Se arde hasta los huesos
Se olvidará tu nombre y la fecha de tu nacimiento
Nada sabrás de ti
Tu recuerdo yacerá en las sombras
No volverás a ser el vencedor
Ni se abrirán tus brazos a recibir ofrendas
El mundo te escupirá los pies
Perdido buscarás auxilio
Cuando el sol se haya apagado
Y nada haya en sus manos para ti
Sino la sombra eterna que será tu muerte
En tu corazón la venganza crecerá
Como crece ahora tu deseo de aquello
Que ya no tienes
Los pensamientos de muerte hallarán asilo en tu morada
No volverás no volverás no volverás
No caminarás los ríos de plata entre cantos viento
No volverás
No volverás al mundo hasta que seas verdadero
Hasta que tus labios pronuncien fuego al corazón
No arremeterás más a los hombres con tu mirada perdida
Ni habrás de ser quien viendo pasar al otro
Se arde hasta los huesos
Se olvidará tu nombre y la fecha de tu nacimiento
Nada sabrás de ti
Tu recuerdo yacerá en las sombras
No volverás a ser el vencedor
Ni se abrirán tus brazos a recibir ofrendas
El mundo te escupirá los pies
Perdido buscarás auxilio
Cuando el sol se haya apagado
Y nada haya en sus manos para ti
Sino la sombra eterna que será tu muerte
En tu corazón la venganza crecerá
Como crece ahora tu deseo de aquello
Que ya no tienes
Los pensamientos de muerte hallarán asilo en tu morada
No volverás no volverás no volverás
No caminarás los ríos de plata entre cantos viento
No volverás
Tuesday, June 1, 2010
en primer plano aparece una niña con pantalones pegados
en primer plano aparece una niña con pantalones pegados/un curioso tipo que asegura no estar loco en segundo plano/al fondo yo con mis cigarros/la niña juega weed en el parque/en el ambiente se respira un olor a oscuro/ magia el aire penetra los pulmones
ese tipo me hace pensar en las dificultades que la sociedad ha impuesto sobre quien usa drogas/inocentes incrédulos e insultos
se terminó el churro para la niña/en verano se puede vivir de noche/por eso ella planea algo que hacer/decide que nada mientras mira el cielo/ las estrellas bañan su cara/y ya parece otro universo/luz que viene de sus ojos luna en esta noche
el hombre que no acepta estar loco se acerca/me pide una moneda en ingles/no traigo mi hermano/fuc%$^moth$%#
con la noche encima este parece un cuarto negro lleno de cirios/en que la niña aquel hombre y yo jugamos a vivir/movemos las piezas sin saber el resultado/esperando que la jugada funcione
ese tipo me hace pensar en las dificultades que la sociedad ha impuesto sobre quien usa drogas/inocentes incrédulos e insultos
se terminó el churro para la niña/en verano se puede vivir de noche/por eso ella planea algo que hacer/decide que nada mientras mira el cielo/ las estrellas bañan su cara/y ya parece otro universo/luz que viene de sus ojos luna en esta noche
el hombre que no acepta estar loco se acerca/me pide una moneda en ingles/no traigo mi hermano/fuc%$^moth$%#
con la noche encima este parece un cuarto negro lleno de cirios/en que la niña aquel hombre y yo jugamos a vivir/movemos las piezas sin saber el resultado/esperando que la jugada funcione
Sunday, May 23, 2010
escribir a oscuras es una magia no lo has probado preguntas
escribir a oscuras es una magia no lo has probado preguntas
hago que no escucho aguzo la mirada a ver las letras
te obligo a venir hasta el sillón para decírmelo en mi cara
pero eres cobarde mírate te acaba de dejar la novia y hace cinco días la conocías
los empleados no te respetan altanero insulso despreciable sabandija del mal y también
respetable señor caballero pase por aquí te abren las puertas y entras
adentro la maravilla la malévola risa que devora
espectro
que escribir a oscuras es una magia que si lo has probado
ah
no
hago que no escucho aguzo la mirada a ver las letras
te obligo a venir hasta el sillón para decírmelo en mi cara
pero eres cobarde mírate te acaba de dejar la novia y hace cinco días la conocías
los empleados no te respetan altanero insulso despreciable sabandija del mal y también
respetable señor caballero pase por aquí te abren las puertas y entras
adentro la maravilla la malévola risa que devora
espectro
que escribir a oscuras es una magia que si lo has probado
ah
no
Subscribe to:
Posts (Atom)